Seguro que acostumbras a ver páginas como esta donde grandes titulares te hablan del problema que vives junto a tu perro, que no es fácil vivir así y cosas de esas, fotos bonitas o incluso fotos de un perro ladrando y luego el mismo perro en la misma situación todo tranquilo.

Bueno.

Aquí la primera foto que verás será la de un dragón de comodo.

Además no voy a decirte que me muero de ganas por ayudarte ni a prometerte que tengo la fórmula para que convivas mejor con tu perro.

No.

De momento tú igual ya me conoces, pero se puede decir que aún no confías en mí, así que te hablaré como si me llamaras por teléfono. Con cercanía, sinceridad y respeto. Sobre todo respeto.

No te preocupes porque no te vas a encontrar con un lenguaje técnico que a veces muchos adiestradores utilizan no sé si para hacerse los interesantes o para qué. No te preocupes por eso, aquí no va a pasar.

Te voy a contar una historia de cuando estudiaba para convertirme en adiestrador canino y te daban un carnet como el que te dan para conducir. Una historia que, si la entiendes, debería ayudarte a disfrutar más del día a día junto a tu perro.

Pero situémonos antes.

Vamos…

 

Suele haber dos tipos de adiestradores o educadores caninos, como quieras llamarlos. Los que yo considero educadores buenos, trabajan en base a la ciencia y el refuerzo. Se ponen en la piel del perro y lo tratan con amabilidad. He de decirte que solo te interesa poner a tu perro en manos de estos educadores. Porque por otro lado están los educadores que utilizan el dolor o la obligación para «educar» perros. Yo creo que es muy fácil distinguirlos, sobre todo porque los segundos suelen hablar de dominancia, collares de ahorque, obediencia y todo un paquete de palabras comunes.

¿Sabrías distinguirlos? Creo que sí, pero te pondré un ejemplo…

 

Un educador canino con carnet y que utiliza un lenguaje técnico, que sigue pensando que el perro es cuando menos como un lobo que vive en manadas de dominantes y subordinados, si tu perro le ladra a otros durante el paseo, para que no lo haga te diría:

Si quieres que tu perro deje de ladrar durante el paseo, tienes que ponerle esta correa de presión y, cuando ladre le dices ¡no! dándole al mismo tiempo un toque de correa y luego le pides que se siente.

Un educador canino de verdad serio, te diría:

Si quieres que tu perro deje de ladrar durante el paseo, tenemos que cambiar algunas rutinas para buscar un cambio a largo plazo. Primero revisar tu relación con el perro por si hay que potenciarla, luego evitar que el perro repita el mal comportamiento durante el paseo y al final lograr que el perro se sienta emocionalmente bien ante eso que ahora ladra.

 

Quizás muy profundo para quien busca soluciones rápidas y casi mágicas como sucede en los programas de televisión. Tú ya sabes a qué programas me refiero.

Me consta que la gente, cuando quiere contratar los servicios de un educador canino porque tiene un problema con su perro, lo primero que hace es investigar un poco.

Se pone a leer en Instagram o a mirar vídeos en Youtube que no suelen ayudar en nada con cosas del tipo…

  • Cómo educar perro agresivo o dominante. (Quizás esta sea la agrupación de palabras más peligrosas que existe. Lo único que hacen es etiquetar al perro sin tener en cuenta el contexto).
  • Perro reactivo agresivo. Aprende a modificar la conducta paso a paso. (Un error muy común. Quedarse solo con la mala conducta del ladrido, cuando eso solo es un síntoma del problema. Hablar de conducta y ladridos durante el paseo no suele ser muy acertado).
  • 5 causas por las que un perro es agresivo dominante y cómo adiestrarlo.

 

Pues vale.

 

Llegados aquí ya deberías entender un poco por dónde voy.

 

Me refiero a que si todo esto te suena a chino y llegaste a esta página por casualidad, no deberías pagarle a ningún educador canino, a mí tampoco. De momento no me parece lo más acertado.

Pero si convives con un perro, algo que debes saber es que todo eso que hayas visto en los programas de televisión o te hayan contado por ahí sobre imponerle disciplina a tu perro o ser más dominante que él para dominarlo, es mentira. Es mentira y es falso.

Esto es clave para que puedas lograr un día a día con tu perro como a ti te gusta: pasear con un perro obediente y que hace justo lo que tú quieres que haga sin recurrir a las correcciones constantes y a los castigos.

No deberías tener dudas respecto a esto.

La exención de castigos, el refuerzo y la amabilidad son los que de verdad te harán disfrutar de tu perro.

No sé si todo esto te cabrea y te estás convirtiendo en mi hater, pero una cosa no admite discusión:

  • Si eres buena persona pero no eres capaz de serlo con tu perro, algo chirría.
  • Si eres buena persona y también tratas bien a tu perro, todo en orden.
  • Si no eres buena persona y tampoco tienes intención de ser mejor, cierra ya esta página.
  • Si no eres buena persona y castigas a tu perro, pero de cara a la galería lo tratas bien, significa que algo estás haciendo mal pero no te atreves a mostrarlo en público.

A ver. No digo que si castigas a tu perro eres mala persona. Me refiero a que si eres alguien íntegro, con sentido común, educado, sensible y amable y luego tienes que castigar a tu perro para educarlo, algo se te está escapando.

Entonces.

Ser buena persona sería lo suyo. Educar sin castigos a tu perro tanto dentro como fuera de casa, es imprescindible para mí.

Por eso para comprometerme a entrenar con alguien y su perro pido dos cosas.

Una y dos.

La primera cosa es que me gusta le gente que se cuestiona lo que ve y oye y tiene criterio propio. No gente que se cree todo lo que le cuentan sobre cómo debe educar a su perro.

 

Tienes que cuestionarte todo, incluso lo que yo te diga. Todo.

 

Esto es para gente con personalidad. Gente seria que piensa con su cabeza y no con la de otros.

La segunda cosa es que entiendas esta historia, esa de la que te hablaba al principio de cuando estudiaba para ser educador canino y te daban un carnet…

 

Yo soy uno de esos tantos que hizo un curso homologado para ser adiestrador canino. Para que te den un carnet donde pone que eres adiestrador canino especialista en modificación de conducta.

Ahí estábamos seis personas varias horas a la semana, dándole toques de correa a nuestro perro, obligándolo a sentarse, a tumbarse y leyendo en voz alta un libro sobre técnicas para modificar conductas y viendo vídeos sobre la vida de los lobos.

Al final me dieron el carnet y ya era un adiestrador canino que en realidad no tenía ni idea de educar perros.

Pero bueno, no voy a quejarme porque soy uno más de los que se apunta con ilusión a algo que luego le decepciona y no es lo que él pensaba.

Así que mejor me centro en lo que te quería contar.

En ese centro donde realizaba mis prácticas, había un perro que casi siempre estaba en una perrera mientas nosotros andábamos por allí.

El pobre se volvía loco y empezaba a girar en círculos sobre sí mismo mientras ladraba.

Era como un reloj suizo. Siempre los mismos giros acompasados y ladrando cada pocos segundos. Realizaba una coreografía aprendida.

 

Ladrido, giro, salto.

Ladrido, giro, salto.

Ladrido, giro, salto.

 

Había días que se pasaba horas haciendo lo mismo, pero otros, como molestaba mucho su ladrido, la decisión era ponerle un collar eléctrico.

Este collar pitaba antes de soltar una descarga eléctrica. Si el perro ladraba unas cuantas veces, pitaba antes de dar la descarga. Si el perro no entendía el mensaje y seguía ladrando, ya soltaba la descarga.

 

¿Sabes lo que pasaba cuanto el perro sabía que tenía el collar eléctrico puesto?

 

Pues que sus giros y saltos seguían siendo exactamente los mismos y a la misma intensidad, pero dejaba de ladrar.

Su estrés seguía siendo el mismo pero sin ladrido.

El perro sigue igual de mal pero no molesta.

Bien.

 

Entender esta mini historia es muy importante para educar perros.

 

La lección que aprendí yo es que cualquier comportamiento que haga un perro que a nosotros nos parezca un mal comportamiento, es solo un síntoma de un problema interior que tiene el perro. Entonces no se puede atacar o intentar eliminar el comportamiento castigándolo, porque quizás el perro deje de realizar ese comportamiento para evitar el dolor pero el problema seguirá ahí, latente, y algún día se manifestará de cualquier otra forma.

 

Hay que ser mucho más empático con el perro.

Salir de nuestra cabeza y entrar en la cabeza del perro.

Castigar lo que no gusta sin tener en cuenta las emociones del perro mata las relaciones entre humanos y perros.

Simplificar la educación canina al hecho de castigar conductas sin tener en cuenta que los perros dan respuestas emocionales es de mediocres.

Todo eso tuve que aprenderlo después de que me dieran mi carnet de educador canino.

 

Por tanto, es importante que sepas…

 

… que si entrenamos a tu perro juntos, voy a invertir muchas horas al mes apoyándote durante el proceso. Te estudiaré a ti, tus rutinas, a tu perro, vuestra relación, lo que estás haciendo mal, tu mentalidad, tu día a día, vuestro contexto y bastantes más cosas. Si después de vivir todo nuestro proceso haces lo que te viene en gana o confías en el primer consejo de parque que te den, no cuentes con mi ayuda.

Los que realmente consiguen disfrutar sin fisuras de la vida junto a sus perros son los que se comportan con ellos como les dicta su corazón, y no como les dicta el corazón de otros.

Por eso es importante que sepas que no soy un educador canino con el que puedas hacer lo que quieras, delegando la responsabilidad de educar a tu perro en mí y comprometiéndote escasos minutos al mes tanto en en nuestras clases en directo como entrenando con tu perro.

 

Tienes que hacerme caso, y si no estás convencido con lo que te digo y decides hacer algún cambio en el plan que tracemos, por lo que sea, me lo tendrás que comunicar.

 

Igual piensas que te digo esto porque soy un educador canino amable y quiero desmarcarme de los que castigan a los perros, pero de verdad que todos estos conceptos son claves para que las cosas con tu perro vayan bien.

Ya sé que es tu perro, tus formas, tu personalidad y tus normas de convivencia. Eso no voy ni quiero cambiarlo, está bien. Pero mi reputación también depende de que tú logres resultados con tu perro, así que si vas a contratar los servicios de un profesional para que viaje contigo en una aventura tan importante, debes respetar su criterio. Si no estás de acuerdo con esto, puedes educar a tu perro tú solo.

Bueno. No sé qué imagen te estás llevando de mí, quizás un poco chulesca y arrogante. Pero de verdad que no soy eso.

Me considero una persona educada, que sabe escuchar mucho, responsable con su trabajo y empática, que después de tantos años en esto tiene una obsesión:

 

No me gusta perder el tiempo ni hacértelo perder a ti.

 

Dicho esto, si me vas a dar tu dinero debes saber que mis servicios de consultoría canina no son los más baratos que podrás encontrar por ahí y que, si te decides a pagarlos, tendrás que hacerme caso.

Cogeré poca gente cada mes para poder dedicarme bien a cada uno y es posible que dentro de un tiempo ni siquiera exista posibilidad alguna de trabajar conmigo, así que cada día que dejas pasar, oportunidad que pierdes.

También debes saber que todos los nuevos alumnos empiezan con una consultoría inicial que cuesta 195€. Este requisito previo es indispensable para luego contratar otros packs de entrenamiento más intensivos con seguimiento. En esa consultoría inicial tendremos una reunión de 90 minutos, revisaremos a fondo la historia con tu perro y lo que quieres conseguir, te marcaré un camino claro por el que deberías seguir y te enviaré también unos recursos relacionados.

**Con todo esto claro, si te interesa pedir más información debes cubrir y enviar el formulario al que llegas clicando en el botón de abajo.

**Me pondré en contacto contigo en unos días aunque crea que no te puedo ayudar con tu perro.

Gran abrazo y que disfrutes del día,

Fer.

Fer

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